Aunque continúa teniendo una institucionalidad sui géneris -bicameral, interpartidaria y voluntaria- esta bancada se constituyó en referencia en América Latina y ejemplo a imitar en otros países de la región.

En marzo de 2000, tres mujeres políticas que coincidieron en el Parlamento como diputadas, decidieron crear la Bancada Femenina (BF), y durante mucho tiempo fueron su motor de propulsión y sus caras visibles. Se trataba de Margarita Percovich (Frente Amplio), Glenda Rondán (entonces Partido Colorado, hoy migrada a Frente Amplio) y Beatriz Argimón (Partido Nacional), y se convirtieron en el motor de propulsión y las caras visibles de una iniciativa sin precedentes en el Poder Legislativo uruguayo.

Todas tenían experiencia institucional y preocupación por los asuntos de género: las dos primeras habían sido edilas y la tercera directora del Instituto de la Infancia y la Adolescencia (INAU). En el siguiente período legislativo la BF se convirtió en Bancada Bicameral Femenina (BBF), al integrar en su seno legisladoras de ambas cámaras y de todos los partidos representados en él, incluyendo titulares y suplentes.

Nota de La República

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